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Beck: Sea Change vs Morning Phase

Beck es un genio que desde inicio de los 90s, ha logrado expresarse musicalmente a través de una incontable variedad de estilos, géneros y experimentos, sus diversas influencias son proyectadas bajo una visión propia enriqueciendo con cada álbum publicado su universo sónico, para goce de todos lo que disfrutamos de su música.

Aquellos quienes nos hemos sumergido en las profundidades de la discografía de Beck sabemos que a cada álbum eléctrico [Stereopathetic Soul Manure (1994), Mellow Gold (1994), Odelay (1996), Midnite Vultures (1999), Guero (2005), The Information (2006), Guero (2005), Modern Guilt (2008)], le sigue un álbum acústico [One Foot On The Grave (1994), Mutations (1998), Sea Change (2002), Morning Phase (2014)], y es en esta faceta donde Beck deja muy en claro que la música puede ser una hermosa y efectiva terapia cuando de expresar sentimientos íntimos de manera directa se trata, sin dar mucha importancia a lo vulnerable que se pueda mostrar, desnudándose no solo en letras asociadas a temáticas deprimentes, sino también en música donde deja a un lado (sin abandonar) la experimentación basada en sintetizadores para lograr un producto mas orgánico de la mano del Blues, Folk, Country, entre otros géneros donde la guitarra acústica es la protagonista.

Personalmente creo que si Beck hubiera publicado solo sus álbumes acústicos de igual manera se consideraría un brillante artista, sin embargo, afortunadamente estos álbumes representan solo una variante más de sus composiciones, Beck sabe muy bien como mutar entre Samples, Beats y Synths para de vez en cuando regresar a sus raíces, en estos casos notablemente influenciadas por la nostalgia de Neil Young, la rebeldía de Johnny Cash, el fatalismo de Nick Drake o la sensibilidad de Bob Dylan pero desde su propia óptica, sin duda siendo esta una muy personal.
 
Ahora, centrémonos en 2 álbumes: Sea Change (2002) que representa la noche, Morning Phase (2014) que representa el día, aun así ambos álbumes documentan 2 caras de una misma valiosa moneda, una misma corriente dentro de la inquieta obra discográfica de Beck, de hecho la crítica especializada en ocasiones ha expresado que Morning Phase es la continuación de Sea Change desde un punto de vista mas optimista.

Sea Change: un disco de dioses

Sea Change fue escrito por Beck en un periodo de su vida en la que rompía relación con su novia de muchos años y este mood trajo como consecuencia una revelación transcendental en la vida de Beck, toda esa melancolía fue volcada en 12 tristes pero hermosas canciones, muchas de ellas tratadas con un sutil toque electrónico y experimental en la producción a cargo de Nigel Godrich, pero el álbum es dominado en gran parte por guitarras acústicas y ritmos lentos, logrando un resultado aun mas dramático al agregar los arreglos orquestales de David Champbell (padre de Beck), elementos que por primera vez ayudan a denotar la clara influencia de Serge Gainsbourg en las composiciones del artista, para mi el mejor ejemplo es “Paper Tiger” (atención ademas de la orquestación al sonido del bajo).

Entre las pistas destacadas tendría que mencionar mis favoritas: “Lonesome Tears”, “Lost Cause”, “End Of The Day”, esta en particular la escuchaba a altas horas de la noche entre reflexiones y el resultado era bastante dramático, vivir la canción como reto personal.

Morning Phase: otro álbum genial

Es un álbum mas orgánico, menos condimentado, de producción mas básica y que incluso antes de ganarse el Grammy por mejor álbum del año en el 2015 ya se reconocía como un importante regreso, que con el tiempo paso a convertirse en uno de los álbumes mas destacados de Beck.
 
Morning Phase fue producido por el mismo Beck en su casa en Los Angeles de manera relajada y con los mismos músicos que lo acompañaron en Sea Change (y en otros álbumes de inicio de su carrera), nuevamente repite el aporte de su padre en los arreglos de orquesta, pero a diferencia de Sea Change nos encontramos con un Beck menos triste y más lleno de optimismo.
 
Morning Phase esta compuesto por un pool de exquisitas canciones en las que se puede saborear un aire de celebración fácilmente asociado al levantarnos un fin de semana en casa sabiendo que no hay que trabajar y poder invertir tiempo en un buen desayuno acompañado de una buena selección musical, si has tenido esa sensación, este es el disco que necesitas escuchar.

Mis favoritas: “Morning”, “Unforgiven”, “Wave” y por su puesto “Waking Light”.

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One comment

  1. Ronald dice:

    Excelente artículo, particularmente Morning Phase es un disco para escuchar desde el comienzo del día hasta el final, dedicando una pequeña parte de cada canción a una estación específica del día, sobre todo en esos días donde queremos disfrutar del sol y del goce de la vida, si bien es cierto es un disco más alegre, también contempla esos estados emocionales bajos por los cuales pasamos, pero con el toque de siempre ir hacia adelante.

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