.

Review: ‘Medicine At Midnight’ de Foo Fighters

Tal vez los Foo Fighters estén explorando nuevas posibilidades como músicos tras 25 años de sólida trayectoria, pero como ahora son candidatos a formar parte del Salón de la Fama del Rock & Roll, creo que están en todo su derecho. Muy a pesar de que Dave Grohl y los suyos no puedan llenar festivales a causa de la pandemia del COVID-19, por lo menos tenemos una medicina a medianoche como lo son sus nuevas canciones.

Los Foo Fighters han dado mucho de qué hablar desde que Dave Grohl grabase por su cuenta composiciones propias que tenía desde años atrás para así sobrellevar el suicidio de Kurt Cobain -y la inevitable separación de Nirvana-. Ya tiempo después del lanzamiento del debut homónimo de este proyecto (1995), Grohl reclutó a Nate Mandel, William Goldsmith y a Pat Smear para salir de gira y dar lugar a The Colour and The Shape (1997), una de las obras capitales del rock alternativo. A ello le seguiría el melódico There’s Nothing Left To Lose (1999), contando ya con Taylor Hawkins y Chris Shiflett como integrantes.

A comienzos del siglo XXI y con varios premios Grammy en su haber, el grupo lanza One by One (2002), un disco notablemente inferior. Tras unos años de ausencia, los Foo se aventurarían por terrenos más acústicos con el doble In Your Honour (2005). Luego vendría otro LP más dinámico con Echoes, Silence, Patience & Grace (2007).

Para 2011, la banda lanzaría su mejor álbum hasta la fecha con Wasting Light, trabajo que los pondría en el estatus de leyendas vivientes. Unos años más tarde, producirían un ambicioso proyecto que documentaba las grabaciones de ocho nuevos temas en ocho ciudades clave de Estados Unidos. El resultado fue el incomprendido Sonic Highways (2014), sumado a una gira que protagonizó la caída de Grohl en pleno escenario. Tras esta debacle, el ahora sexteto -junto a Rami Jaffee- retornaba con Concrete and Gold (2017), un LP que mostraba a unos Foo más maduros y con mucho que ofrecer.

Ahora, la banda de rock más cotizada de los Estados Unidos no solo celebran veinticinco años de carrera, sino que para hacerlo de la mejor forma posible han lanzado su décimo álbum de estudio. A pesar de que volvieran a contar con la producción de Greg Kurstin, la banda no optó por repetir la fórmula de su predecesor, y para ello grabaron en una vieja casa en Encino, Los Ángeles. Así relata Dave Grohl las escalofriantes sesiones de grabación:

«Sabía que las vibraciones estaban definitivamente apagadas, pero el sonido estaba jodidamente encendido. Regresábamos al estudio al día siguiente y todas las guitarras estaban desafinadas, o la configuración que habíamos puesto en la mesa de mezclas había vuelto a cero. Abríamos una sesión de Pro-Tools y nos faltaban pistas. Habían algunas que se pusieron allí que nosotros no pusimos allí… como ruidos extraños de micrófono abierto».

Y es que a comparación con las cómodas grabaciones del disco anterior, el grupo trabajó bajo mayor presión. Aun así, dicha dinámica motivó a los Foo a elaborar un álbum más bailable que a lo que nos tienen acostumbrados, lo cual se nota en la frescura que transmiten estas nuevas canciones.

Making A Fire: Una incendiaria canción de rock da comienzo a este LP, bajo una muy pegadiza melodía conformada por unos intensos versos y un estribillo rompedor. Mención aparte al aporte que otorgan los coristas.
Shame Shame: El primer sencillo del álbum supone otro excelente tema, mucho más experimental y con tintes de rock progresivo, manteniendo el ritmo marcado a partir de versos contenidos y un estribillo melodioso.
Cloudspotter: Surgida a partir de un riff que Dave Grohl llevaba intentando sacar durante un cuarto de siglo, estamos ante uno de los temas más infravalorados. Una vertiginosa y poderosa canción de rock alternativo que se erige gracias a ese riff estelar.
Waiting On A War: Sin dudas el corte más sorprendente de todo el disco. Esta composición de carácter acústico y baladístico se construye bajo un crescendo que llega hasta un clímax tras la sucesión de versos y estrofas ya hacia el final de la composición.
Medicine At Midnight: Con evidentes influencias del dance-pop con tintes funk, queda totalmente aclarado por qué Grohl tomase al Let’s Dance de David Bowie como disco de referencia para la ocasión.
No Son Of Mine: Ahora en clave hard rock con un toque de post punk, llega otro corte que sirvió como adelanto al LP. Conteniendo un riff similar a Zero de los Smashing Pumpkins, los Foo sacan a relucir una composición llena de vigor, con una ejecución que remite al fallecido Lemmy Kilmister.
Holding Poison: Uno de los momentos más entretenidos de todo el disco. Comenzando bajo una melodía pegadiza (y con cencerro incluido), esta canción se consolida gracias a uno de los más sensacionales estribillos del LP.
Chasing Birds: Esta composición con aires Beatle es realmente otra de las sorpresas que esconde este álbum, gracias a su calma melodía que va acorde con la reflexiva letra.
Love Dies Young: Y para culminar el LP, tenemos un tema con ritmo más punk, melódico y pegadizo. Un corte muy intenso desde los marcados versos hasta esa estrofa tan efervescente que lo pone todo en su sitio.

Medicine At Midnight, lanzado el pasado 5 de febrero del 2021, es indudablemente lo mejor que nos han traído los Foo desde Wasting Light. Pero esto no quiere decir que la banda haya optado por recuperar la fórmula de aquel, más bien han querido hacer algo totalmente distinto, con una propuesta mucho más inmediata que no decepcionaría ni al fan más acérrimo ni al oyente casual.

TRACKLIST:
01. Making A Fire
02. Shame Shame
03. Cloudspotter
04. Waiting On A War
05. Medicine At Midnight
06. No Son Of Mine
07. Holding Poison
08. Chasing Birds
09. Love Dies Young

Escucha ‘Medicine At Midnight’ vía Spotify y déjanos tus comentarios.


Escucha nuestro playlist, Música Aleatoria de la Semana y agrégalo a tu biblioteca de Spotify haciendo clic aquí.


REDACCIÓN: Miguel Quero

Comments

comments

Scroll to top