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Review: ‘Suck It And See’ de Arctic Monkeys, una década después

Siempre he pensado que Arctic Monkeys son para el indie lo que The Beatles para la música popular. Lo fascinante de los muchachos de Sheffield no solo reside en su música, sino en el talento de cada uno de los miembros, lo que hace a este grupo uno de los más importantes del rock actual y a Suck it and See su álbum más honesto.

Los de Alex Turner comenzaron con una expectación tremenda en 2006 cuando editaron su explosivo debut post-punk revivalista Whatever People Say I Am, That’s What I’m Not, con el que obtuvieron gran fama gracias al fenómeno de MySpace en aquel entonces. Al año siguiente, lanzaron Favourite Worst Nightmare, manteniendo la base ya establecida pero con una impronta más oscura que los llevó a tocar en recintos como el Glastonbury Festival. Tras un hiato, Alex abarca un proyecto alterno con Miles Kane, explorando sonidos más deudores del pop barroco de los años sesenta en su debutante LP. Tras este periodo, surge en 2009 el ansiado tercer álbum de Arctic Monkeys con el controvertido Humbug, un trabajo más pesado y ecléctico, suponiendo un cambió de rumbo o mejor dicho, toda una evolución en el sonido del grupo, contando con la producción de Joshua Homme de Queens Of The Stone Age.

Pero ustedes se preguntarán: «¿qué tiene de especial éste álbum?» muy simple… es para muchos el disco más accesible, refinado, y con el cual ya no tenían que probar nada a nadie. Precisamente éste trabajo muestra a una madurada banda en el estudio de grabación tocando las canciones en directo y contando una producción más limpia, lo cual otorga un acercamiento real con los músicos y mayor pureza a los temas.

La producción del LP corrió a cargo de James Ford, quien desde entonces ha sido el productor por defecto del grupo.

No cabe duda que estamos ante el álbum más inmediato de la banda hasta la fecha, donde se nota el trabajo como agrupación más a fondo, con cada pieza encajando en el rompecabezas que vendría siendo el LP: desde las líneas de bajo de Nick O’Malley, la ágil batería de Matt Helders, las hipnotizantes guitarras de Jamie Cook, hasta la maestría lírica de Alex Turner. Para seguir explotando su recién descubierta pasión por América, la banda grabó en los estudios Sound City de Los Ángeles para la ocasión, ensayando las canciones durante tan solo un mes y sin contar con post-producción ni demás artificios aparte de la magia creada por los propios músicos en plena efervescencia creativa.

Y es que podemos estar de acuerdo que este disco tiene un equilibrio musical extraordinario, tan espontáneo como lo es sólido, donde hay lugar tanto para el pop, las canciones más rock, y por ende, las que tienen un poco de ambas cualidades, además de un mayor protagonismo a las letras de un reflexivo pero perspicaz Alex Turner.

Estamos hablando de doce composiciones entretenidas, despreocupadas y sensibles, las cuales voy a comentar a continuación…

Alex Turner, junio de 2011.

She’s Thunderstorms: Un comienzo acertado al LP con un luminoso riff de guitarra dando paso a un medio tiempo muy cuidado y en clave indie pop. Este hermoso tema hace referencia -en cuanto a la lírica- a la por entonces relación amorosa entre Alex Turner y la modelo Alexa Chung mientras vivían en Nueva York, quienes llevaban siendo pareja unos pocos pero intensos años.

Black Treacle: Uno de los mejores temas (y posiblemente mi preferido), mucho más roquero y pegadizo que cualquier cosa antes grabada por el grupo si me lo permiten. La base musical de la canción es totalmente prolija y la voz de Alex llega a unos de los mejores registros de su carrera, otorgándole mayor relevancia a las letras, las cuales, en lugar de representar personajes, lo representaban a él mismo.

Brick By Brick: Otra particularidad de este álbum es la simplicidad de sus complejas composiciones. Ésta es posiblemente la que mejor describa lo dicho anteriormente, gracias a un sonido apuntando hacia el garage rock y con el batería Matt Helders cantando los versos principales mientras Alex Turner canta el estribillo, justo antes de unos cuantos cambios de ritmo a partir de la mitad de la pista… Entonces se vuelve una pieza mucho más orientada al blues gracias a la ráfaga de solos.

The Hellcat Spangled Shalalala: Gran tema del álbum, irresistiblemente pop pero con una de las más complejas letras por parte de Turner, cuyos coros coreables contrastan con los enrevesados versos. A pesar de ello, no deja de ser un medio tiempo con un enorme sentido por la melodía y con unos juegos de ritmos muy apasionantes a lo largo de toda la pista.

Don’t Sit Down ‘Cause I’ve Moved Your Chair: La más ruda canción del disco musicalmente, ya que emplea un riff de guitarra marcado que la hace superiormente melódica. Sirvió como primer adelanto al álbum y es una de esas canciones que la banda sigue tocando en sus conciertos habitualmente, contando con una letra totalmente irónica pero atrevidamente inteligente acerca de consejos fallidos.

Library Pictures: Una composición muy orientada hacia el post-punk, remitiendo a los inicios musicales del cuarteto, pero poseedora de un middle eight más sosegado que le otorga dinamismo a esta sencilla pieza. Descifrar el significado de la letra es todo un reto ante semejante disparate, un collage de frases entrecortadas que por cierto motivo suenan muy divertidas al cantarlas.

All My Own Stunts: Aquí se nota particularmente la influencia de Josh Homme (quien de paso aporta en los coros) en esta canción que muy bien habría encajado en su anterior trabajo (no por nada fue él quien produjo aquel disco). Sin duda estamos ante un tema muy musculoso y desértico musicalmente. En cuanto a la letra, Alex Turner reflexiona acerca de temas relacionados a las películas de vaqueros que estuvo viendo en tardes sombrías.

Reckless Serenade: Una canción de amor, pop elegante donde el bajo es el principal hilo conductor, sirviendo como una muy sosegada y melodiosa balada en todo su conjunto a la par de una letra sumamente romántica que se posiciona entre lo más subestimado del disco.

Piledriver Waltz: Un bellísimo tema originalmente compuesto para formar parte de la banda sonora de la película Submarine, de la cual Turner se encargó personalmente. En esta ocasión, supone igual de melódica y pausada pero con mayor instrumentación de banda en contraste con la versión ligeramente más lenta e íntima contenida en el EP homónimo al filme.

Love Is A Laserquest: A partir de la segunda cara pasamos de canciones roqueras y con vigor a otras más reposadas y románticas, como bien pueden darse cuenta… Éste corte es un buen ejemplo de lo que acabo de mencionar, suponiendo una muy inspirada balada acompañada de una tierna lírica y una ejecución de agrupación que le hace justicia a pesar de su evidente intimidad musical.

Suck It And See: La más lograda composición, y si notamos la diferencia entre la primera y la segunda cara del álbum, aquí tenemos el balance perfecto entre ambas. Una romántica canción con unas letras muy poéticas y llenas de coloquialismos por parte de Alex, como por mencionar ese verso «be cruel to me cos I’m a fool for you» al final del tema que me pone siempre los vellos de punta. El trabajo musical es impresionante por otro lado, una melodía sumamente gloriosa, melódica y emocionante, de esas que nunca se olvidan.

That’s Where You’re Wrong: Para cerrar el álbum, aquí una canción que me parece que sigue la línea del anterior tema al mantener el equilibrio melódico, suponiendo una muy acertada continuación a pesar de sus claras diferencias musicales. La considero personalmente una pieza tan infravalorada y a la vez maravillosa, no extensa de una letra bastante interesante que logra poner punto y final al LP de la mejor forma posible.

The Blond O’Sonic Shimmer Trap (B-Side): Editada como cara B del sencillo Don’t Sit Down ‘Cause I’ve Moved Your Chair y como bonus track en la edición japonesa del disco (la que yo tengo), es uno de los mejores descartes del grupo. Otra pieza bastante guitarrera pero sorpresivamente atmosférica, muy en la línea del estilo musical contenido en el álbum Humbug y totalmente atípica al sonido de este Suck It And See… por algo que se decidieran a no incluirla.

El título del LP, una frase muy coloquial en Reino Unido, fue malinterpretado en Estados Unidos hasta tal punto de censurarse por medio de una pegatina con el logotipo del grupo.

Suck it and See (Domino Records) se lanzó a principios de junio de 2011 y todavía sigue sonando como su álbum más auténtico, personal y descaradamente rock and roll. Las letras y melodías de Alex Turner jamás habían sonado tan intrigantes, aunque la banda tampoco había sonado tan sofisticada antes. Con éste disco, los Arctic Monkeys finalmente experimentaron el éxito bajo sus propios términos con el álbum que ellos siempre quisieron grabar.

Escucha Suck it and See vía Spotify y déjanos tus comentarios.


REDACCIÓN: Miguel Quero

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